Gratian Lakatus: “Consumir pegamento es tener un hogar por menos de un euro”

Gratian, a la derecha, junto a su amigo y compañero de hogar Cornelius. Foto:Xermán Peñalver

Gratian vive en las calles de Arad. Tiene 26 años, aunque oficialmente sólo existe desde hace cuatro cuando consiguió su primer documento de identidad. Es uno más de las decenas de personas de etnia gitana que se pasea por las calles de Arad durante todo el día sin un lugar donde ir ni una casa donde descansar. Y uno de esos muchos que por aquí llaman los “aurolaci”, personas adictas a lo que los demás llamamos pegamento. Lo conocimos en el Jardín Secreto de Katherine, un centro para personas sin hogar que Katherine y Scott, un matrimonio escocés, fundaron hace 12 años. Ahora trabaja allí como voluntario. Quiere dejarlo. Salir de la calle y “volver a ser un buen chico”. Aunque para ello debe luchar a diario contra el pegamento. Empezó a consumirlo a los 8 años. Por aquel entonces ya llevaba dos años viviendo en la calle. “Cuando consumes no necesitas nada más. Ni comida, ni agua. Tienes un hogar por unos 3 leis”dice.

Fotos: Xermán Peñalver

¿Cómo llegaste a vivir en la calle?

Coche abandonado donde Gratian y sus amigos consumen Aerolac los días lluviosos o de invierno. En el suelo se pueden apreciar los botes vacíos. Foto: Xermán Peñalver

Mi madre me echó de casa cuando tenía 6 años junto a mi hermano y hermanas. No le gustábamos en casa, no tenía dinero y nos envió a la calle a buscarnos la vida. Viví varios años alternando la calle con la casa de mi abuelo.. Años más tarde volví a Siria (pequeño municipio en las proximidades de Arad). A mi padre le conocí cuando tenía diez años. Lo he visto un par de veces en mi vida. La última fue hace dos años, me dijo de quedarme con él pero no pude. No me dejaba tomar pegamento y volví a la calles de Arad. A mis 26 años he vivido en muchos sitios.

 

¿Cuando empezaste a tomar pegamento?

Empecé con el pegamento con 8 años. Un colega de la calle me ofreció. Desde entonces intenté dejarlo muchísimas veces. Es casi imposible. Cuando estás bajo los efectos del pegamento no necesitas comida ni agua. Ni siquiera una almohada. Te sientes en casa. Sin embargo, cuando te levantas sientes que te mueres de sed. Esta mañana al levantarme fue desesperado a beber agua. Entré a un establecimiento y pedí un vaso, al final bebí dos litros y medio de golpe. Le prometí a la señora que rezaría por ella.

 

¿Cómo lo conseguís?

Se llama AEROLAC. Es una especie de aparato como el del Asma. Cuesta tres leis y se compra en una tienda.

 

La cama de Gratian. Foto: Xermán Peñalver

¿Dónde vives?

Vivo en una tubería vecina a la estación del tren. No sé qué pasará por ahí pero está calentita sin llegar a quemar. Allí tengo mi manta y unas cuantas cosas. Comparto la tubería con 4 o 5 colegas. Somos como una familia. Tenemos cinco perros pequeños, son preciosos. El gran problema en “casa” son las ratas. Tenemos muchas.

 

¿Cómo es en casa con tus amigos?

La relación entre nosotros a veces es buena y a veces es mala. Uno de ellos, Stelian, cada vez que vuelve a casa borracho se pone agresivo… se pelea con alguno de nosotros… Es difícil tener amigos, todos se traicionan. Sin ir más lejos ayer me robaron el documento de identidad mientras dormía, me desperté y la persona que me lo había robado me pidió 10 leis para devolvérmelo. Era Daniel, mi mejor amigo. Necesitaba los 10 leis para pegamento.

 

¿Cómo es un día normal en tu vida?

Vivir en la calle es muy duro. Alguna gente dice que es O.K., pero no lo dicen de verdad. El invierno aquí es muy duro y hay que buscarse la vida como sea. Los días que no consumo vengo al centro de “Kati” a trabajar. Entro a las 10 o 11 y salgo sobre las 5 o 6. Después voy con mis amigos y colegas a casa, jugamos con los perros y pasamos el día. Los días que consumo no lo sé. Al día siguiente no recuerdo nada, sólo siento un hambre y una sed enormes, que parece que vaya a morir. Luego la gente me dice que el día anterior estaba agresivo, que les hablé mal. Yo no recuerdo nada.

Cornelius, uno de los mejores amigos de Gratian y miembro de la familia de "la tuberia". Foto: Xermán Peñalver

 

¿Cuando empezaste a luchar contra el pegamento?

Hace 6 meses me levanté a media noche y sentí una fuerza extraordinaria. Algo que me obligaba a cambiar. A volver a ser un buen chico y dejar de ser el diablo. Estuve toda la noche rezando y a la siguiente mañana vine aquí a hablar con Katie, le dije que lo quería dejar y quería ayudar aquí. Ella cree en mí.

 

Luego dejaste el centro, y ahora has vuelto de nuevo...

Me enamoré de una chica de Polonia y cuando ella se fue dejé de venir. No podía volver. Ella me mintió. Me prometió que yo también podría ser voluntario. Me invitaba a su casa… yo la quería. Pero ella me mintió y yo volví al pegamento. Ahora quiero volver a ser un buen chico. Es el problema de prometer y después no cumplir. Después volví a sentir la fuerza. Algo me empujó a volver al Jardín. Dios me ayuda a querer ser mejor persona. No quiero ser el Diablo. Me dijeron que el Diablo ya estuvo en Alemania, a Rumanía llega en Julio, yo quiero estar a salvo

 

Es muy importante para ti la religión…

Sí, es lo más importante. Lo que me da sentido a continuar y me da fuerza. Me atropellaron cuando era adolescente. Tendría unos… en realidad, ni siquiera recuerdo la edad que tenía porque por aquello época estaba siempre puesto. Recuerdo que me levanté en el hospital con los brazos y las piernas rotas y me pregunté: “¿Qué estoy haciendo aquí?”. Un hombre, Cipri, vino a visitarme, rezó para mí y me curé. En ese momento empecé a rezar y a creer en Dios.

 

¿Qué le pides cuando rezas?

Le pido que me dé fuerzas para cambiar. Quiero dejarlo. Pero es muy difícil. Cuando ves a alguien consumirlo es superior a ti. Quizá sea como los cigarros. Quiero tener una familia, una hogar. Me gustaría encontrar una chica que me quiera de verdad y a la que yo quiera. Aunque el amor es difícil en la calle. La mayoría de mujeres son malas. Te dicen que te quieren pero en realidad solo quieren dinero después de follar contigo. Otro sueño que tengo es el de ser voluntario en el extranjero como vosotros, me gustaría ir a Francia o a Hungría y ayudar allí. Espero que Kati me ayude en esto.

Gratian bailando "break-dance". Foto: Xermán Peñalver

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